Severiano Ballesteros

Posted: 14th May 2011 by Juan Betés Novoa in Golf, Que fue de
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Severiano Ballesteros nació el 9 de Abril de 1957 en Pedreña, una pequeña localidad ubicada al Sur de la Bahía de Santander. El golf lo llevaba en la sangre como demuestra que sus tres hermanos mayores fueron profesionales del golf y su tío Ramón Sota, fue uno de los mejores golfistas de Europa en la década de los 60.

Con estos antecedentes uno puede pensar que Seve encontraría facilidades para jugar al golf pero lo cierto es que no lo tuvo nada fácil y si llegó a ser el genio que todos hemos conocido sólo pudo ser por su disciplina y sus ganas de abrirse paso.

Desde pequeño, antes de ir al colegio Seve ayudaba a su padre Baldomero en sus labores limpiando el abono de las vacas, segando la hierba, y pelando patatas. Su idilio con el golf comenzó a los ocho años cuando su hermano Manuel le regaló su primer palo, un hierro 3, uno de los más difícil de usar, pensado para alcanzar distancias cercanas a los 160 metros. Con el desarrolló toda su imaginación ideando todo tipo de golpes para los que en un principio el palo no estaba preparado.

Al año siguiente comenzó a trabajar de caddie en el Golf Pedreña, cuyo hoyo 2 se encontraba al lado de su casa. Los caddies no tenían permiso para jugar, así que Seve se iba con un médico, Don Santiago Ortiz de la Torre, que tan sólo le pagaba, 40 pesetas por vuelta, pero a cambio, le dejaba jugar con él.

Durante esos años Seve no se separó de su hierro 3. En cuanto acababan las clases, salía corriendo a cambiar la mochila por el palo, e incluso hizo pellas en numerosas ocasiones. Dejaba su hierro escondido entre la maleza y nada más salir de casa, daba el cambiazo con la mochila y se iba a jugar.

Su lugar de entrenamiento era la playa de Pedreña. Allí creaba dos hoyos distantes y se pasaba el día golpeando la pelota de un lado al otro. Para hacer los hoyos introducía el hierro 3, sacaba la arena, introducía una lata de tomate con un agujerito donde colocaba una vara de arbusto coronada con un pañuelo.
Por las noches, cuando el campo de golf estaba cerrado se colaba a practicar allí. Salvo en las noches de luna llena no podía ver donde caían las bolas y se guiaba por los sonidos para encontrarlas.

A los diez años participó en su primer torneo de caddies. Hizo 51 golpes en 9 hoyos, comenzando con un 10 en el primer hoyo -un par 3-. El año siguiente, terminó segundo con 42 golpes. Con sólo 12 años, jugando ya 18 hoyos, ganó el torneo haciendo 79 golpes. Por entonces ya le decía a su madre: “mama tu crees que yo no voy a ser nada, pues yo voy a ser un campeón.”.

El Golf Pedreña le permitió comenzar a entrenar tres veces por semana por espacio de dos horas. Su progresión era imparable, y con 13 le regalaron una bolsa completa de palos con la que empezó a hacer vueltas de 65 golpes. Seve era una esponja. Todo lo que veía lo aprendía.
En la Nochevieja de 1973 Seve fue denunciado por haber jugado en el campo junto con otros caddies, suspendiéndosele de su empleo de caddie y prohibiéndosele el acceso al campo de golf. Fue en ese momento de dudas, cuando un tío suyo le propuso trabajar en los astilleros. Su madre estaba a favor, pero su padre mantuvo la fe en él y le permitió seguir jugando al golf.

El 22 de marzo de 1974, con todavía 16 años Seve se hizo profesional gracias al acuerdo alcanzado con el cardiólogo César Campuzano el cual le prestó 200.000 pesetas (unos 1.200 Euros). Una nueva vida se alzaba ante él. Continuará…

Javier Castillejo

Posted: 29th April 2011 by Juan Betés Novoa in Boxeo, Que fue de
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Francisco Javier Castillejo nació en Vallecas un 22 de marzo de 1968. Permaneció en Madrid tan sólo cuatros años hasta que su familia decidió trasladarse a Frankfurt, Alemania, en busca de nuevas oportunidades laborales. Allí su padre trabajó empacando pintura en una megafábrica y su madre cosiendo en el textil. Su infancia –educación en un colegio alemán, dos clases de español a la semana– fue un cuarto forrado de posters de Bruce Lee, Jackie Chan y demás ídolos marciales. Con 12 años su familia decidió regresar a España, asentándose en Parla.

Aunque Javier manifiesta que el apodo del Lince de Parla se lo pusieron por su mirada y su astucia al boxear, las malas lenguas dicen que el mote le viene de su astucia a la hora de conquistar a las mozas que conoció en su adolescencia. En 1983 a los 15 años de edad, se apuntó a un gimnasio y comenzó a boxear.

Entretanto dejó el colegio y pasó por varios oficios. Comenzó plantando cebollinos, para después trabajar de albañil, de guardia de seguridad y como pintor de brocha gorda, profesión ésta última que le gustaba y que compaginó con sus entrenamientos hasta que se hizo profesional.

Con 17 años debutó como amateur, y tras la mili, en la que se licenció con nada menos que 94 guardias, conoció al promotor Ricardo Sánchez Atocha, del que ya no se separaría. Ricardo representaba por entonces a Poli Díaz (El Potro de Vallecas) y al Lince le tocó convivir con éste durante cuatro años en El Espinar de Segovia. Fue una etapa dura para él, pues entrenaba de sol a sol, pero muy fructífera tanto en el terreno profesional (fue campeón de España en 1990, del mundo hispano en 1992, y de Europa en 1994), como en el personal, pues conoció allí a la que es hoy su mujer, Marta.

Durante 21 años el Lince de Parla logró 62 victorias, 42 de ellas por KO, en 72 combates y se proclamó ocho veces campeón del mundo en dos categorías distintas (seis en superwelter y dos en peso medio), seis veces campeón de Europa y tres de España. Sólo otras dos leyendas como la patinadora Sheila Herrero, y el motociclista Ángel Nieto le superan en títulos internacionales. Entre sus mejores momentos el Lince destaca su primer título de España contra Alfonso Redondo, las palabras de Julio César Vásquez tras caer derrotado en su primer título mundial en el que le presagió buen futuro, el europeo contra Razzano, el mundial contra Mullings, y pelear en Estados Unidos contra Óscar De la Hoya.

El Lince de Parla se retiró a la edad de 41 años. Su preparador Sánchez Atocha tuvo que ponerse pesado, incluso borde para que el Lince colgase los guantes. Su particular templo, la Cubierta de Leganés, donde vivió sus noches mágicas, le despidió con todos los honores el 14 de mayo de 2010. A continuación os dejo con sus mejores momentos. De fondo suena la canción Lince del grupo heavy Amset. Aunque no es mi estilo predilecto la letra es buenísima.

A día de hoy, Castillejo ha abierto su propio gimnasio en Parla donde reza una frase: “El hombre que cae y se levanta es más grande que el hombre que nunca ha caído”. Aunque el Lince ha recibido en el año 2009 la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo, no me cabe ninguna duda de que si hubiese sido futbolista o tenista hoy sería sin lugar a dudas Premio Principe de Asturias.(pincha en el enlace para apoyar su candidatura). Pero como él siempre dijo nació en el país equivocado.

Jesse Owens

Posted: 15th April 2011 by Juan Betés Novoa in Atletismo, Juegos Olímpicos, Que fue de
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Jesse Owens nació un 12 de Septiembre de 1913 en Oakville, Alabama, siendo el séptimo de once hermanos. Nieto de un esclavo, e hijo de un agricultor comenzó a recoger algodón desde su más tierna infancia.

Con sólo siete años el pequeño Jesse estuvo al borde de la muerte por una neumonía. Nadie podía imaginar que aquel canijo se convertiría en la leyenda que fue.

Con nueve años su familia se trasladó a Ohio, cambiando el campo por la escuela y mejorando su alimentación. Sus compañeros de clase se mofaban de su aspecto enclenque y le ignoraban en los recreos, lo que hizo que Jesse, para no aburrirse, se dedicara a dar vueltas corriendo al campo de beisbol.

Ya en el instituto, su profesor de gimnasia Charles Riley quedó deslumbrado por la velocidad de Jesse y supo que en pocos años sería el mejor atleta del mundo. Como Owens trabajaba arreglando zapatos después de la escuela (posteriormente trabajaría como gasolinero), Riley permitió a Jesse entrenar antes de las clases, en vez de en el horario habitual de los entrenamientos.

Tras asegurarse que le darían empleo a él y a su padre, Jesse fichó por la Universidad Estatal de Ohio y marcó una época dorada consiguiendo ocho campeonatos universitarios.

Su leyenda empieza a forjarse en 25 de mayo de 1935 en Ann Arbor, Míchigan, en la clasificación para los JJ OO de Berlín 36. Pese a que tenía un intenso dolor de espalda, Jesse estableció cuatro records mundiales en un lapso de 45 minutos. Y lo hizo descansando sólo entre nueve y 15 minutos entre prueba y prueba: 100 metros lisos (9,4 segundos), salto de longitud (8,13 metros), 220 yardas (20,3 segundos) y 220 yardas vallas (22,6 segundos), convirtiéndose en la primera persona que bajaba de los 23 segundos en esta última prueba. A raíz de la gesta, se le empezó a conocer con el sobrenombre de “el Antílope de Ébano”..

JJ.OO. de Berlín 1936: Hitler aprovechó la instancia deportiva para demostrar al mundo la magnificencia del nazismo. Owens causó una gran sorpresa al ganar cuatro medallas de oro: el 3 de agosto en los 100 metros lisos derrotando a Ralph Metcalfe; el 4 de agosto en salto de longitud, después de unos útiles consejos de su rival y amigo alemán Luz Long; el 5 de agosto en 200 metros lisos; finalmente, junto al equipo de relevos 4×100 metros consiguió su cuarta medalla el 9 de agosto.

Owens fue aclamado por 110.000 personas en el Estadio Olímpico de Berlín y más tarde, muchos berlineses le pedían autógrafos cuando le veían por la calle. Durante su estancia en Alemania, estaba excluido de la ciudadanía bajo la Ley de Ciudadanía del Reich del 15 de septiembre de 1935. Sin embargo, a Owens se le permitió viajar y hospedarse en los mismo hoteles que los blancos, lo cual en ese momento no dejaba de ser una ironía, ya que los afroamericanos en los EE.UU. no tenían igualdad de derechos.

Su retorno a Estados Unidos no fue fácil para él, y apenas recibió homenajes (a excepción de un parada en la bolsa de Nueva York), volviendo a trabajar como botones en el hotel Waldorf-Astoria. Posteriormente llegó a organizar espectáculos en los que corría contra caballos, fue estafado por un socio cuando montó una lavandería y trabajó como pinchadiscos en un club de Jazz.

Más tarde contaría:”Cuando volví a mi país natal, después de todas las historias sobre Hitler, no pude viajar en la parte delantera del autobús. Volví a la puerta de atrás. No podía vivir donde quería. No fui invitado a estrechar la mano de Hitler, pero tampoco fui invitado a la Casa Blanca a dar la mano al Presidente”.

El entonces presidente de los Estados Unidos de América, Franklin Delano Roosevelt, rehusó recibir a Owens en la Casa Blanca. Roosevelt se encontraba en campaña de re-elección y temía las reacciones de los estados del Sur (notoriamente segregacionistas) en caso de rendirle honores a Owens.

Las condecoraciones por su gesta tardaron en llegar. En 1976 Owens fue premiado con la Medalla Presidencial de la Libertad de los EE.UU, falleciendo en el 31 de marzo de 1980 a los 66 años de edad debido a un cáncer de pulmón. Tras su muerte, su viuda y una de sus tres hijas crearon la Fundación Jesse Owens, para ayudar económicamente a jóvenes sin recursos.

En 1984 una calle de Berlín fue renombrada con su nombre, al igual que una escuela secundaria en el distrito Lichtenberg, mientras que el 28 de marzo de 1990 fue premiado a título póstumo con la Medalla de Oro del Congreso por George H.W.Bush.

Jesse Owens fue un pionero, que tuvo que lidiar con la marginación y la indiferencia a la que le sometió su propio país por el hecho de ser afroamericano. Siempre será recordado como el primer atleta negro en colgarse una medalla olímpica y sobretodo por ser el primero en desmontar las teorías de Hitler.