Bob Beamon

Posted: 24th noviembre 2010 by jbetes in Atletismo, Juegos Olímpicos, Que fue de
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El protagonista de esta semana nació el 29 de agosto de 1946 en Jamaica, Nueva York. Estando su padrastro encarcelado, y con tan sólo ocho meses, su madre murió de tuberculosis, siendo su abuela Bessie quien se hizo cargo de él.  Su infancia se desarrolló en las calles y en las canchas de baloncesto. Siendo Beamon un adolescente, fue expulsado de su colegio y recluido en un centro de detención de menores por golpear a un profesor. Allí Beamon descubrió el atletismo y comenzó a destacar rompiendo todos los records estatales en el salto de longitud.

El amor de Beamon hacia su abuela hizo que, para cuidar de ella, aceptase una beca en la North Carolina T&T University en 1965. Bessie falleció al año siguiente lo que motivó el traslado de Beamon a la Universidad de Texas. De la misma fue expulsado tras negarse a competir contra otra universidad de corte racista. Pese a quedarse sin equipo ni entrenador, Bemon siguió entrenándose clasificándose para los Juegos Olímpicos de México.

En la clasificación para la gran final, el 17 de octubre de 1968, Bemon estuvo al borde de la eliminación tras realizar dos primeros saltos nulos. Para el tercer y último intento, su compañero de equipo Ralph Boston le aconsejó que, mentalmente, retrasara sus marcas unos centímetros. Bob Beamon siguió su consejo y se clasificó sin más problemas. Esa misma noche mantuvo relaciones sexuales, algo que nunca había hecho en la víspera de una competición. Tenía muy claro que había arruinado toda posibilidad de obtener una medalla de oro. De esta forma, el 18 de octubre de 1968 Beamon salió a la pista muy relajado, protagonizando la mayor sorpresa de unos juegos olímpicos.

Es cierto que era uno de los favoritos tras haber ganado 22 de los 23 concursos disputados aquel año, pero resultaba inverosímil que siendo su mejor marca personal de 8.33, fuera capaz de realizar un salto como el que hizo.

Eran las cuatro menos cuarto de la tarde. La cargada atmósfera de la ciudad  mexicana amenazaba tormenta. Beamon  inició la carrera.Tras diecinueve zancadas y una batida perfecta, se elevo en el aire volando más allá de lo imaginado. El atleta estadounidense se alejó del foso consciente de su gran salto, pero sin poder imaginar la verdadera magnitud del mismo. Los métodos de medición no estaban preparados para un salto tan largo, por lo que los jueces tuvieron que echar mano de una cinta métrica metálica. Fueron minutos de incertidumbre hasta que apareció la mágica e increíble cifra: 8.90. Nadie podía creerlo. Ni el propio Beamon, que estalló en un ataque de júbilo, derrumbándose en el suelo.

Beamon había entrado en la historia, pulverizando el anterior récord del mundo, en poder de Ralph Boston e Igor Ter-Ovanesyan con 8.35. “Comparado con este salto, nosotros somos niños”, declaró el atleta soviético. No le faltaba razón. Beamon saltó 55 centímetros más que cualquier otro hombre hasta ese momento. Tuvieron que pasar 23 años hasta  que Mike Powell superase el record de Bemon dejándolo en 8.95.

Beamon  no volvería a saltar por encima de los 8 metros. En 1980 vino a España para recoger un premio, el As de Oro, quedándose 8 meses en nuestro país durante los cuales se ofreció como entrenador sin éxito.

Ha estado casado en tres ocasiones y tiene una hija de su último matrimonio. En la actualidad dirige una fundación en Florida ayudando a niños con dificultades económicas y a personas discapacitados.

Desde su salto en el lenguaje inglés cualquier hecho o hazaña espectacular, fuera de lo común, se denomina beamonesque.

  1. pek dice:

    Impresionante lo que puede lograr un ser humano, 8.90m …. es una cifra espectacular teniendo en cuenta que solo salta con la fuerza de su cuerpo. Gracias una vez más por el blog y el articulo. Al leer, me he acordado de mis “grandes” logros deportivos: 1.30m en el salto de longitud … creo que nunca fue mi mejor disciplina.