No tengo por costumbre escribir sobre deportistas fallecidos, pero cualquiera que lea este artículo entenderá que, aunque haga ya 21 años que falleció, el recuerdo de Fernando sigue estando muy vivo entre nosotros. Fue un pionero y ésta es su historia.

Fernando nació en Madrid el 25 de marzo de 1962. Desde pequeño demostró sus aptitudes para el deporte. Fue 5 veces campeón de natación de Castilla y alcanzó un gran nivel en judo, tenis de mesa y balonmano, hasta que, a los 15 años, el entrenador de baloncesto de su colegio, Mariano Bartivas, le puso bajo un aro a jugar de pivot.

En 1978 fichó por los juveniles del Estudiantes de Pablo Casado y ese mismo año fue convocado por Aíto García Reneses para la selección de esa categoría. En la temporada 79-80 debutó en Primera, consiguiendo el subcampeonato en la siguiente temporada. Antes de finalizar la campaña, con 19 años, debuta con la selección absoluta el 13 de mayo del 81 en Burdeos contra Francia (106-109, favorable a España).

En la temporada 81/82 fichó por el Real Madrid por 12 millones de pesetas (72.000 €). Casi sin tiempo para saludar a Corbalán, Rullán y Romay viaja a Sao Paulo y se adjudicó la Copa Intercontinental. Este trofeo es el prólogo de la larga cadena de éxitos que acumuló hasta el verano del 86. Cuatro ligas (82-83, 83-84, 84-85, 85-86), 1 Copa del Rey (85-85), 1 Recopa de Europa (83-84), 1 Subcampeonato de Europa (84-85, ante la Cibona de Petrovic), Plata en el Europeo de Nantes’83 y Plata en los Juegos de Los Ángeles 84 ante los Estados Unidos de don Michael Jordan. El Mundobasket’86 celebrado en España es la última competición que disputó con la selección. Fueron 72 partidos, con un saldo de 50 victorias y 22 derrotas, 998 puntos y una media de 13’8.

Los Blazers se fijaron en él y Fernando no se lo pensó, cambiando un contrato millonario por uno precario y debutando en la NBA el 31 de octubre de 1986 ante los Sonics. Su entrenador, Mike Schuler, no confió en él en ningún momento, pero aquel día se sintió en la obligación de hacerle debutar para no quedar mal con los periodistas españoles que acudieron a presenciar el encuentro.

Una fractura de nariz, provocada en un uno contra uno jugado contra el rookie Kevin Duckworth y una artroscopia en la rodilla fueron sus peores adversarios. No logró adaptarse. Fiel a sí mismo, no dudó en poner el acento de su apellido en la camiseta. Él insistía en que no era Fernando Martin, sino Martín. En total participó en 24 partidos, un total de 146 minutos, en los que anotó 22 puntos y capturó 28 rebotes (0,9 puntos, 1,2 rebotes y 0,4 asistencias). Poco bagaje, pero a lo que él quitó importancia. “Yo vine aquí a aprender”, dijo siempre.

En 1987 el Real Madrid puso sobre la mesa un astronómico contrato de 100 millones por temporada. Todo un récord para la época, y Fernando decidió regresar, engordando su palmarés con la Copa Korac del 87-88 y la Recopa del 88-89, y compartiendo vestuario con el mítico Drazen Petrovic.

Si por algo recuerdo aquella época fue por sus intensos enfrentamientos con el pivot del Barça Audie Norris. Nunca he vuelto a ver nada parecido. Como bien explica el periodista Ramón Trecet en su blog “Uno miraba los números, el peso, la estatura, la estampa de aquel Apolo llamado Norris y luego los de aquel Aquiles llamado Fernando Martín y parecía que no había nada que hacer. Norris era demasiado potente. Lo que pasa es que el enfrentamiento no se planteó en esos términos nunca. Norris creyó que era deportivo y contra un jugador de baloncesto y se equivocó. El enfrentamiento era por la supervivencia física y Fernando estaba dispuesto a morir.”

Estando lesionado, el 3 de diciembre de 1989, Fernando Martín fallecía en accidente de tráfico cuando se dirigía al Palacio de los Deportes para ver jugar a su equipo. Contaba 27 años, ocho meses y ocho días. En su honor, ningún jugador del Real Madrid ha vuelto a lucir número 10 en la camiseta.

  1. “Pringaos: Yo no me levanto de la cama para perder”.

    Tras haber sido comentado por uno de nuestros seguidores en Facebook a continuación relatamos una de las anécdotas más famosas de Fernando Martín.

    Se había disputado en el Palau Blau Grana el primer partido del Play-off final de la liga 88-89 entre los dos grandes del baloncesto español. El Barcelona había vencido de 25 puntos y humillado al Madrid de Pétrovic, por un implacable 94-69. Fernando tuvo que conformarse con ver el encuentro desde su casa, postrado en la cama por una lesión.

    El siguiente encuentro, el 18 de mayo, dos días más tarde, se jugaba también en Barcelona. Con una derrota a cero, los jugadores del Madrid encaraban el segundo partido hundidos en el pesimismo. Martín a pesar de haber mejorado de su lesión, seguía en Madrid y las noticias no eran muy halagüeñas.

    El jefe de los servicios médicos del Madrid, el Dr. Alfonso Del Corral había declarado esa misma mañana del partido que “ el jugador ha mejorado, pero sus posibilidades de actuar hoy son del 50 por 100. El dolor que sufre es fortísimo y sería arriesgado hacerle jugar”

    Consciente de lo que su equipo se jugaba y de lo necesaria que era él para el grupo su presencia, se levanta de la cama, toma el puente aéreo, y se presenta en Barcelona. Nadie en la concentración sabía que el jugador volaba hacia Barcelona. El pesimismo y el abatimiento en la concentración eran palpables. Recuerda Alfonso Del Corral , médico de la sección, que “Drazen Pétrovic, minutos antes de almorzar, me confesaba que, sin Fernando Martín y Romay muy tocado, poco se podía hacer esa tarde.

    Tras la abultada victoria en el primer partido, Aíto García Reneses, entrenador del Barcelona, definió a Fernando Martín “como alguien sin el que el Madrid pierde por 25 puntos”

    Todos estaban sentados en el comedor del Hotel Calderón esperando el primer plato. Nadie abría la boca; el silencio era la nota dominante en aquel grupo que se sentía perdedor. El croata Petrovic reflejaba tristeza en sus ojos, y a Lolo Sainz ya no le quedaban argumentos para elevar el ánimo de sus hombres.

    Como si fuera hoy mismo, el doctor Del Corral recuerda cómo se abrió la puerta de aquel frió salón, de donde surgió como una milagrosa aparición la imagen carismática de aquel hombre de doscientos cinco centímetros, que, en tono agresivo y seguro de sí, dijo: “Pringaos: yo no me levanto de la cama para perder”

    El decorado cambió radicalmente, la cara de Petrovic había sufrido una metamorfosis instantánea. El croata, viéndose respaldado por las palabras de su compañero, volvió a sentirse ganador. Esa tarde, Fernando Martín jugó, enfajado, con tremendos dolores de espalda; pero consiguió su propósito: el Madrid venció al Barcelona en el Palau. Sólo aportó sobre el parqué su arrolladora personalidad. Arropó al resto de sus compañeros, que se sintieron protegidos por su inmensa presencia en la cancha. Su escasa suma anotadora y reboteadora apenas fue una anécdota más del juego: Petrovic, a la conclusión del partido, manifestó: “Martín es el número uno”

  2. Louras dice:

    DIOS!!
    Hasta me he emocionado!!

  3. sr. efebez dice:

    Todo lo que fue este gran jugador se lo debe a su descubridor Mariano Bartivas, que le sacó de la natación para convertirle en lo que fue. Y es que Mariano, es sin duda uno de los historicos olvidados e infravalorados de nuestro baloncesto.