La protagonista de esta semana contaba con 14 años, 1,50 de estatura y 40 kilos de peso, cuando aquel domingo, 18 de julio de 1976, realizó el ejercicio perfecto, logrando un 10 y cambiando la gimnasia para siempre. Nadia se subió a las barras asimétricas y tras realizar varios giros increíbles, saltó y aterrizó en el suelo clavando los pies sin moverlos ni un milímetro. Después saludó dos veces tras el griterío del público que era consciente de que algo grande había sucedido.

La gesta fue tan inesperada que los marcadores electrónicos de tres dígitos se quedaron pequeños para su puntuación marcando un 1.00. Su entrenador Bela Karolyi gesticuló molesto a los jueces para preguntarles qué significaba ese puntaje. Uno de ellos le mostró los diez dedos de la mano para indicarle la puntuación.

Nadia consiguió 6 dieces más (3 por equipos, 2 en el absoluto individual y otros 2 en las finales de paralelas y barra). En su vuelta a Rumanía fue recibida como una heroína siendo la persona más joven en ser nombrada “Héroe socialista del Trabajo”.

Durante su carrera ganó un total de 5 oros olímpicos, tres platas y un bronce, retirándose en 1984 a la edad de 22 años. El Comité Olímpico Internacional decide invitarla a los Juegos Olímpicos que se celebrarían ese mismo año en Los Ángeles. Durante su estancia Nicolás Ceausescu, presidente de Rumanía debido al miedo a que se fugara, decidió incautar su correspondencia e intervenir su teléfono.

Tras su prematuro retiro Nadia se convierte en profesora de educación física y entrenadora del equipo juvenil de Rumanía.

Una noche de noviembre de 1989, Nadia escapó de su país junto a seis compatriotas a través de un agujero en la alambrada. Tras caminar 6 horas llega a Hungría donde el político rumano Constantin Panait, previo pago de 5.000 dólares se encargó de llevarla hasta Austria y luego hasta los Estados Unidos. Este personaje que estaba casado, le obligó a aparentar que eran amantes con la amenaza de devolverla a Rumanía si no hacía lo que él quería, empañando así la imagen de Nadia. Al momento de ser rescatada por Alexandre Stefu con la ayuda de Bela Karolyi, la estafa efectuada por Panait a Comaneci superaba los 150.000 dólares, dejándola sólo con mil dólares en su cuenta y un automóvil Mercedes Benz.

Stefu y su familia se llevaron a Comaneci a Montreal, en donde estrechó relaciones con el también gimnasta norteamericano Bart Conner, con quien se casó en 1996 y tuvo un hijo. Ambos dirigen en la actualidad su propia Academia de Gimnasia. Adicionalmente, trabajan como editores asociados en la “International Gymnast Magazine” y con su propia productora: “Perfect 10 Productions” con la que actúan como comentaristas deportivos para televisoras y cadenas de televisión por cable.

En 1999 fue galardonada como una de las atletas de mayor influencia en el siglo XX y dejó sus huellas en el “Gymnastics Hall of Fame”. Ese mismo año fue nombrada la mejor atleta femenina de todos los tiempos.

  1. Pek dice:

    He leido la historia con mucho interes. Gracias de nuevo por el blog y sus articulos. Me gusta mucho que eliges deportistas de disciplinas variadas. Espero mucho mas articulos!